La esperada secuela de Godzilla Minus One, Godzilla Minus Zero, ha llegado a los cines para regalarnos otro espectáculo apoteósico de kaijus. El director Takashi Yamazaki vuelve a ponerse manos a la obra con un presupuesto mayor, rodada para IMAX, y con la intención de superar a la primera entrega.
Godzilla Minus Zero nos presenta un nuevo monstruo que destruye Ginza, y Japón debe recuperarse y volver a la normalidad. Pero una nueva amenaza llega para poner de nuevo al país -y al mundo- patas arriba. Y, por si fuera poco, parece que Godzilla ha resurgido de sus cenizas. Con ambos frentes abiertos, el caos está servido.
La película destaca por sus escenas de acción, que son aún más catastróficas que las de la primera entrega. Cuenta con secuencias asombrosas, desde batallas aéreas con aviones, por tierra con bombas y explosivos y hasta las mejores y más increíbles peleas de kaijus que se han visto nunca en el cine. Cualquier espectador que vaya buscando eso, saldrá realmente encantado.
El director ha duplicado su empeño para hacer que la cinta sea aún más impactante que la anterior. Al menos en términos de espectáculo. Las infernales imágenes de la devastación total pasan ante nuestros ojos mientras el prodigioso diseño de sonido retumba incesante en nuestros oídos a todo volumen. En la sala del pase de prensa la pantalla incluso llegó a vibrar físicamente por la potencia de los altavoces. Puro cine de palomitas hecho a lo grande y con gusto.
Sin embargo, Godzilla Minus Zero es también mucho más imperfecta que la anterior. Porque lo que consiguió Minus One fue algo prácticamente milagroso. Que la historia de los protagonistas y el componente humanitario del filme importasen tanto como ver al propio monstruo. Esta vez, la nueva cinta trata por todos los medios de replicar aquella sensación. Pero con una segunda película de monstruos, ya alcanzada la excelencia en la primera, es mucho más difícil reflexionar sobre los traumas de un país aniquilado en la guerra a base de bombas atómicas.
La película lanza algunas reflexiones interesantes, como la crítica a los estadounidenses que tratan de apropiarse del monstruo. Lo mismo que ha hecho Hollywood durante décadas. También indaga en asuntos como la venganza, la reconstrucción, la familia o la necesidad del sacrificio intergeneracional para dejar un mundo mejor el día de mañana. Pero, por lo general, son temas tratados con menor acierto, de una manera más típica y poco original.
En definitiva, Godzilla Minus Zero es la multiplicación de esfuerzos de lo que fue la entrega pasada. Más monstruos, más acción, más drama, mayor escala. Pero aunque sí es un espectáculo épico y apoteósico, también tiene más problemas en su aspecto narrativo y en su impacto emocional. Con respecto a Minus One, esta secuela sale perdiendo. Eso sí, Takashi Yamazaki logra otra vez una de las mejores películas de Godzilla que se han hecho jamás. Porque, a pesar de sus problemas, es uno de los blockbusters del año.
Fuente de información: Hipertextual.